domingo, 21 de junio de 2015

Bizcocho de chocolate y yogur, en microondas.



Es posible tener un delicioso bizcocho de chocolate en solo seis minutos. Bueno, tal vez un poco más si contamos también el tiempo de reposo para que se enfríe un poco antes de poder hincarle el diente... En cualquier caso, ya no hay excusa para disfrutar de un postre casero, que además en este caso no lleva ningún tipo de grasa añadida: ni mantequilla ni aceite.

Tomad nota, y veréis que en cuanto lo probéis, pasará a ser uno de los habituales en vuestro repertorio de bizcochos. Cuando estos se cocinan en el microondas, tienen un acabado húmedo que los hace muy jugosos. Este, particularmente, me ha parecido no solo exquisito para comer tal cual, sino una base muy tierna para cualquier tipo de tarta... Ahí lo dejo. 

Ingredientes:

150 g de chocolate con un 52% de cacao
120 g de azúcar
4 huevos
1 yogur natural desnatado
170 g de harina de trigo
Un sobrecito de levadura química de repostería (Royal) 

Elaboración:

Separamos el chocolate en onzas y las derretimos en el microondas, a 650 vatios en 1 o 2 minutos. Es conveniente hacerlo poco a poco para evitar que se queme, teniendo en cuenta que las onzas pueden estar ya fundidas y conservar aún la forma, por lo que bastará con aplastarlas y remover un poco con un tenedor para completar el proceso.

Batimos ahora los huevos con el azúcar con las varillas de la batidora o en un robot de cocina, hasta que queden blancos y espumosos.

Añadimos el chocolate fundido y lo mezclamos, ya a mano y con movimientos suaves. Incorporamos de la misma manera el yogur.

Mezclamos la harina y la levadura y la añadimos de golpe a la mezcla, y integrándola igualmente a mano y con movimientos suaves.

Cogemos un molde apto para microondas, de unos 26 cm de diámetro, o incluso 28, ya que la mezcla tiene que quedar lo más extendida posible para que las microondas puedan llegar hasta el centro de la misma. Pintamos su interior con una brocha de cocina y aceite de oliva. Vertemos la mezcla en el molde y la repartimos uniformemente.

Cocinamos en el microondas, a 750 vatios durante 6 minutos, dejando un reposo posterior de 5 minutos, durante los cuales el bizcocho termina de cocinarse. Transcurrido este tiempo, si pinchamos con una aguja en el centro comprobaremos que sale totalmente limpia. 

Como ya he comentado, el aspecto de la superficie del bizcocho parece mojada, pero si la tocamos con el dedo, veremos que está bien cocido.




domingo, 8 de marzo de 2015

Roscón (gallego)


El roscón que se compra en Galicia es más alto y más estrecho por abajo...
Pero este es el molde que yo tengo ;-)

Cuando yo era pequeña, solo se comía roscón en días señalados. Junto con otros dulces típicos como las cañas fritas, las rosquillas o el brazo de gitano, constituía el postre de las grandes celebraciones, especialmente las fiestas de cada pueblo. Al menos así era en la comarca de Celanova, en la provincia de Orense. Hoy en día es más normal que este riquísmo bizcocho se compre en cualquier época del año en pastelerías, panaderías y supermercados. Si no lo habéis probado nunca, os diré que es un bizcocho esponjoso y delicado que no lleva ningún tipo de aceite o mantequilla, solo huevos, azúcar y harina, en una proporción muy fácil de recordar...

Ingredientes:

12 huevos
12 cucharadas de harina
12 cucharadas de azúcar
1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)

Preparación:

Encendemos el horno a 160 ºC.
Separamos las claras de las yemas. 
Por un lado, batimos las claras con el azúcar y la levadura hasta que estén a punto de nieve.
Por otro, batimos las yemas hasta que estén blanquecinas y, a continuación, añadimos poco a poco la harina mientras seguimos batiendo.
Incorporamos las claras a punto de nieve a la mezcla de yemas y harina, con movimientos envolventes para evitar en lo posible que se bajen las claras. De esta forma, el bizcocho resultará muy esponjoso.

Volcamos la mezcla en un molde de roscón (de los que tienen un agujero en medio). Espolvoreamos la superficie con azúcar y lo ponemos en el horno aproximadamente una hora (esto depende de cada horno, lo mejor es comprobar si está completamente hecho pinchando una brocheta para ver si sale limpia).  


Una rica merienda o postre, acompañado de un café o, por qué no, una copita de licor café.

sábado, 14 de febrero de 2015

Base para pizza de coliflor.

- Mamá, ¿para que es esa coliflor?
- Nada, hija, es para... una cosa.

Me hubiera encantado mantener el secreto durante más tiempo, pero  ponte a rallar una coliflor un domingo por la mañana en una casa  de menos de noventa metros cuadrados, sin que tus hijos se enteren: viene siendo tarea imposible. Y si encima montas el chiringuito para hacer fotos mientras cocinas, etc... las posibilidades de pasar inadvertida se esfuman. Porque a ver, que no lo he dicho todavía... la coliflor era  para hacer una "masa" de pizza, aunque teniendo en cuenta que no lleva harina, ni levadura, ni líquido, quizás lo de llamarlo masa sea un poco una herejía, así que me voy a referir a ella como base.

Mirad que aspecto tan apetitoso tiene el resultado final, nadie diría que lleva una coliflor entera... Y mira que me hubiera gustado someterlos a una cata a ciegas, a ver si adivinaban el ingrediente secreto, pero debo decir que, en cualquier caso, se la comieron sin rechistar, ¡incluso dijeron que estaba muy buena!.


Pizza con base de coliflor. Testada en adolescentes.


La primera vez que vi esta receta en Internet me quedé bastante sorprendida, y tenía mis dudas de que esto realmente resultase un plato apetecible. Máxime cuando algunos de los comentarios que dejaban los lectores de los blogs en los que aparecía la receta relataban como, al intentar hacerla, la masa les había quedado demasiado  húmeda, o no habían podido despegarla del papel... en fin, que parecía difícil cogerle el punto a la cosa. Así que después de mucho indagar, y de hacer alguna que otra variación, preparé esta que da como resultado una base más que digna. Vamos, yo diría que dignísima. El secreto está en eliminar humedad de la coliflor antes de mezclarla con los demás ingredientes... Pero vayamos con la receta, y más adelante veréis a lo que me refiero.

Ingredientes (solo la base de la pizza):

  • Una coliflor pequeña
  • 50 g de queso mozarella rallado
  • 50 g de queso parmesano rallado
  • Un huevo
  • Sal, ajo en polvo, orégano, aceite de oliva

Preparación:

Lo primero que vamos a hacer  con la coliflor es eliminar las hojas y rallar toda la parte blanca. Una vez rallada, la metemos (en un recipiente apto, y tapada) en el microondas y la cocinamos durante 4 minutos.


Solo rallaremos las "flores", desechando la parte del tronco.


A continuación, y este es el paso importante para que al final tengamos una base de pizza crujiente, volcamos la coliflor sobre un paño de algodón limpio, y dejamos que se enfríe lo suficiente para poder manipularla, ya que lo que vamos a hacer es apretar y estrujar para extraer todo el líquido posible. Mirad la cantidad de líquido que obtuve tras este paso:




Mezclamos ahora la coliflor con el resto de los ingredientes,  colocamos la mezcla en la bandeja, sobre un papel de horno, y le vamos dando forma redonda. Vamos, que se parezca a una pizza :-)




En el horno, a 200 ºC, la tendremos sobre unos 10 minutos, aunque esto depende de cada horno, y lo mejor es ir echándole un vistazo hasta que esté ligeramente dorada, con el aspecto que se ve en la foto que sigue. Debo decir que, de ese tiempo, la habré tenido la mitad con calor solo la parte inferior del horno, y la otra mitad, con calor arriba y abajo y la función turbo.



Y con esto ya tenemos la base de pizza preparada para ponerle el resto de ingredientes al gusto (esta llevaba tomate, jamón cocido, mozarrella y orégano) y meterla de nuevo el el horno como si fuera una pizza normal.




¡Espero que os haya gustado la receta de hoy, y os animo a hacerla! ¡El resultado os sorprenderá!

domingo, 8 de febrero de 2015

Calamares rellenos






Para preparar unos calamares rellenos, lo primero que debemos hacer el limpiarlos a conciencia: se separa la cabeza con sus tentáculos y se quita todo lo que va en el interior del cuerpo (incluida la "pluma", que se extrae fácilmente cogiéndola por la punta y tirando suavemente), se cortan los tentáculos por encima de la cabeza y las aletas. Se quita la fina piel y se desecha, al igual que la cabeza (excepto los tentáculos). Se lava bien todo bajo el chorro de agua fría.

Ingredientes:

4 calamares no muy grandes
3 huevos grandes
150 g de gambas congeladas
4 tomates maduros
1 cebolla
1 diente de ajo
1 pimiento verde italiano (de los alargados)
2 cucharadas de pan rallado
1 cucharadita de pimentón dulce
1 hoja de laurel
125 ml de caldo de pescado
125 ml de vino blanco
Aceite de oliva, sal

Preparación:

Dos de los huevos los vamos a cocinar en un cazo con agua y sal unos diez minutos desde que el agua empiece a hervir, para obtener dos huevos duros.

Por otro lado, vamos picando finamente la mitad de la cebolla y la ponemos en una sartén con unas cuatro cucharadas de aceite de oliva, hasta que esté transparente. Añadimos una pizca de sal.

Mientras tanto pelamos el ajo y lo picamos muy fino; los tentáculos y las aletas del calamar los cortaremos en trocitos pequeños.

Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el ajo, y tras dos minutos,  los trocitos de tentáculos y aletas. Dejamos al fuego hasta que el agua se evapore por completo el agua que ha soltado el calamar y apartamos  la sartén del fuego.

Para preparar las gambas, podemos en una sartén pequeña tres cucharadas de aceite de oliva y, cuando esté caliente, añadimos las gambas y salteamos un minuto.

Quitamos ahora  la cáscara a los dos huevos duros, los picamos y los añadimos al relleno. Añadimos también dos cucharadas de pan rallado, y el otro huevo batido con una pizca de sal, mezclando todo bien.

Con una cucharilla vamos  rellenando cada calamar y lo cerramos con un palillo para que no se salga el relleno.

Marcamos un poco los calamares en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva, para que se doren un poco por ambas caras.

Ahora preparemos la salsa; para ello, vamos a coger una olla baja, en la que luego quepan los calamares, ya que estos se tienen que terminar de cocinar con la salsa.

Cortamos la cebolla restante y la cortamos en juliana (tiritas). El pimiento lo cortaremos en trocitos pequeños, al igual que los tomates, estos últimos pelados.

Ponemos un chorrito de aceite de oliva en la olla, y cuando esté caliente añadimos la cebolla con un poco de sal; cuando empiece a dorarse, añadimos el pimiento y a los dos o tres minutos el tomate y la hoja de laurel. En un par de minutos más, añadimos una cucharadita de pimentón, removemos y añadimos el vino.

Pasados otros dos minutos, colocamos los calamares y regamos con el caldo de pescado. Tapamos la olla y dejamos que se cocine a fuego lento durante una media hora.

Si pasado este tiempo la salsa está líquida, destapamos la olla y dejamos al fuego un rato más hasta que la salsa se reduzca.




domingo, 11 de enero de 2015

Verdinas con langostinos



Guardaba una bolsa de fabes verdinas desde el verano pasado, cuando en una breve visita a la ciudad de Gijón, las adquirí en el Mercado del Sur. En el puesto donde las compré, la amable vendedora me facilitó una receta que es más o menos la que he seguido.

Ingredientes (para cuatro personas):

400 g de fabes verdinas
24 langostinos
200 g de almejas (opcional)
8 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla pequeña
6 dientes de ajo
sal, azafrán

Elaboración:


La noche anterior se ponen las verdinas a remojo bien cubiertas de agua fría.

A la hora de cocinarlas, las ponemos en una olla, las cubrimos de agua fría y le añadimos 3 dientes de ajo sin pelar, dos cucharadas de aceite y la cebolla sin partir. Las ponemos al fuego vigilando que el hervor sea muy lento para que no se deshagan; no se deben quedar nunca sin cubrir por líquido.

Pelamos todos los langostinos y hervimos las cáscaras y las cabezas en un cazo, cubiertas con agua. Este fumet se va añadiendo cuando veamos que las verdinas necesitan más líquido (y si fuera necesario más, se añade agua). Añadimos el azafrán a las verdinas.

Cuando ya falte poco para terminar la cocción, la cual se puede demorar unas tres horas, pondremos el resto del aceite y el resto de ajo picados en una sartén. Al dorarse el ajo, añadimos los langostinos pelados y sal.

Cuando las verdinas ya estén cocidas, añadimos los langostinos con el sofrito y lo dejamos unos 15 ó 20 minutos que siga hirviendo. Se rectifica de sal.

Si se desea, se pueden añadir al final unas almejas que simplemente habremos abierto al  fuego en una sartén tapada, con una cucharadita de aceite en el fondo.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...